El fracaso del fútbol colombiano en todos sus niveles, desde la Selección hasta los clubes, no radica en la falta de jugadores o la mala calidad de ellos, sino al mal manejo por parte de los dirigentes, quienes anteponen sus bienes particulares por encima de los comunales. Son tan malas las decisiones que es muy probable que estemos en el peor momento del fútbol nacional de los últimos 20 años. Fuera de cualquier competencia internacional a nivel de clubes se le suma la eliminación de la Selección Colombia de mayores del mundial de Sudáfrica 2010, los dirigentes no parecen darse cuenta de la necesidad de un cambio inmediato que mejore drásticamente las condiciones del deporte más popular del país.
Las malas decisiones que se toman a nivel dirigencial nos tienen en el punto en el que hoy nos encontramos. Decisiones como la pésima elección de seleccionadores, influir en las convocatorias de jugadores o cambiar la sede de la selección para que se acomode a sus intereses económicos son algunas de las causas que le costaron al país esta nueva decepción. 11 años después de asistir al último mundial en el que participó el equipo colombiano de fútbol, nos encontramos nuevamente frente a una cruda realidad que nos muestra lo mal que estamos en cuanto al nivel al que se juega en la actualidad. Estamos lejos, de nuevo nos toca ver el mundial por televisión y llenar el álbum con las imágenes de jugadores de todo el mundo, menos las de los nuestros.
¿Para qué elegir a un entrenador que tiene fama de complicado y agresivo, el cual se sabe, ha tenido problemas con muchos jugadores debido a su mal temperamento como lo es Jorge Luis Pinto?, resulta aun mas incoherente que sabiendo esto, se lo nombre como seleccionador nacional y que después de algunos meses lo saquen de la selección por estos mismos motivos entre otros. No era un tema nuevo, el mismo Fabián Vargas jugador de larga trayectoria en el fútbol mundial y de vital importancia en el medio campo colombiano, escribió una carta denunciando sus diferencias con Pinto en la que señaló “no tuvo el manejo adecuado (Pinto) para llevar a nuestra selección al mundial” además de varios otros puntos que demostraban la mala actitud del entrenador.
Acto seguido nombran a un personaje que puede que haya ganado importantes competiciones a nivel de inferiores, sin embargo, no es lo mismo dirigir una selección de mayores pues esta comprobado por los resultados que han obtenido técnicos de selecciones menores a cargo de selecciones de mayores que el nivel y la presión son más altos. Pésimas convocatorias, malos planteamientos en los que se notaba una improvisación marcada, como por ejemplo dejar a Radamel Falcao García (goleador en su equipo en Portugal) por fuera hasta del banco o tomar decisiones bastante regulares como hacer cambios en momentos en lo que resultaba injustificado hacerlos hicieron que el apoyo a Lara se fuera desvaneciendo. La duda que me queda es ¿si realmente fue puesto en ese cargo para ejercerlo a su modo o para satisfacer las necesidades y antojos de los dirigentes de la asociación colombiana de fútbol?
Después de la eliminación salieron a dar la cara tanto técnico como presidente de la Federación Luis Bedoya. Sin embargo ninguno dio una excusa valida tras el fracaso. Lara señaló que no se sentía lo suficientemente culpable como para abandonar el cargo por decisión propia, pues no creía que hubiera habido algún error de su parte en los partidos jugados, pues está completamente seguro que las decisiones en cuanto a jugadores convocados y al planteamiento del partido fueron buenas y fue mas la virtud de los rivales que errores propios, incluso señaló que los errores individuales de los jugadores fueron los principales culpables de las derrotas, más no errores de planeación anterior a los encuentros. Por otro lado el presidente señalo que no piensan que deban dejar sus cargos por causa de la eliminación, por el contrario señalan que es en este momento donde todos deben actuar con mayor tranquilidad e inteligencia para tomar buenas decisiones. Bedoya no se culpabiliza a si mismo o a sus colaboradores sino que se excusa en que no había con que ir al mundial y que muchas veces “los jugadores que juegan en el exterior no juegan en los mejores equipos”. También sale en defensa del técnico Lara de quien dice que tomó un barco que desde antes ya venia mal.
¿Si es cierto lo que señala Bedoya, entonces por qué se convocaron esos jugadores que supuestamente no compiten en equipos de gran nivel? ¿Acaso esos jugadores tendrían un mejor reemplazo en una liga tan pobre como la colombiana? Increíble resulta el hecho que se hayan dado cuenta de esto hasta el último partido, sino fue así entonces debieron haber hecho al respecto, en conclusión, se nota la poca capacidad de los directivos para actuar rápido en el momento en el que se necesito.
Otro hecho que corrobora el mal manejo de los dirigentes es señalar que el técnico tomó un equipo que ya estaba en una situación crítica, si eso era cierto y era poco lo que se podía hacer al respecto ¿Por qué lo destituyeron al final de las eliminatorias?
Evidentemente algo anda mal en el futbol colombiano, el asunto no es de echarles la culpa a los jugadores, pues no es culpa de ellos no tener el nivel necesario para clasificar a la selección de su país a un mundial. Si son convocados y no son lo suficientemente buenos, es responsabilidad de las personas que deciden que ellos son los elegidos para ocupar ese puesto. Los equivocados son los entrenadores.
Pasa el tiempo y no hay un verdadero cambio en el sistema de juego, todos estos años perdidos jugando a lo mismo, un fútbol sin identidad, nos tienen sumidos en la depresión de un pueblo que ya no haya en este deporte la salida que hace algunos años encontraba para evadir los problemas del país.
No será raro que los dirigentes colombianos usen como cortina de humo la clasificación de la selección sub 17 de fútbol entre los 8 mejores equipos del mundo. Sin embargo, está comprobado que esos procesos no son continuos y no dan frutos en el futuro, pues como sucedió con las selecciones sub 20 que dirigió Reinaldo Rueda hace algunos años y que prometían grande triunfos, terminaron convirtiéndose en la selección que vemos hoy en día. Muy buen pasado, pésimo presente y un futuro bastante oscuro.
Por Camilo Bravo
miércoles, 4 de noviembre de 2009
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